El salvavidas detrás de cada rescate
Cuando ocurren emergencias prehospitalarias en Costa Rica, los primeros en acudir son los equipos de la Cruz Roja Costarricense (CRRC). Durante décadas, la CRRC ha sido el principal proveedor de servicios de ambulancia gratuitos con la misión de salvar vidas y prevenir y aliviar el sufrimiento humano, una responsabilidad que la sitúa en el corazón del sistema de salud pública de Costa Rica.
Con más de 130 sucursales en todo el país que abarcan la respuesta ante desastres, la atención médica de emergencia y la educación sanitaria, la CRRC es una parte esencial del tejido social del país. Pero detrás de las luces intermitentes y las sirenas se esconde una historia de transformación y resiliencia que merece ser contada. Las herramientas digitales están teniendo un impacto positivo al ayudar a las comunidades locales más necesitadas.
La CRRC es una de las 191 sociedades nacionales independientes que conforman la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja (IFRC). Con casi 200.000 filiales locales, 600.000 empleados y 16 millones de voluntarios en todo el mundo, la IFRC es la red humanitaria más grande del planeta. Sin embargo, incluso la organización más comprometida puede verse frenada por sistemas obsoletos. La CRRC, al igual que muchas de sus sociedades hermanas, ha trabajado durante mucho tiempo con procesos basados en papel y una infraestructura obsoleta. La adopción de la tecnología moderna ofrece una oportunidad clave para mejorar la coordinación entre sus 5.300 voluntarios y 1.000 miembros del personal, asegurando que cada recurso se utilice en su máximo potencial, brindando ayuda oportuna y efectiva.
La plataforma es una forma de movilizar fondos, conocimientos y capacidad técnica para evitar que esas sociedades nacionales se queden rezagadas.
Más que una conexión
Reconociendo la necesidad urgente de modernización, la IFRC lanzó la Plataforma de Impacto de la Transformación Digital (DTIP, por sus siglas en inglés), una iniciativa audaz destinada a impulsar la alfabetización digital y ampliar el uso de datos y tecnología. En colaboración con Microsoft y otros colaboradores, la IFRC empezó a trabajar directamente con las sociedades nacionales para desarrollar conjuntamente hojas de ruta digitales adaptadas a sus necesidades únicas. El objetivo de la DTIP es apoyar a las sociedades de la Cruz Roja con menos madurez digital y menos recursos
Para la CRRC, esto marcó el comienzo de una nueva era, reflejando el compromiso de la organización con la modernización. A partir de finales de la década del 2000, la CRRC se centró en las actualizaciones fundamentales: hardware, software y conectividad. La CRRC adquirió los servicios y el soporte de Microsoft para implementar herramientas colaborativas y capacitación digital en todas sus sucursales. El personal y los voluntarios comenzaron a utilizar plataformas basadas en la nube para la creación de documentos, el intercambio de archivos, las videoconferencias y la programación. Y un sistema de aprendizaje electrónico hizo que la educación continua fuera más accesible que nunca.
Pero la transformación no se detuvo en el escritorio.
Con un promedio diario de una emergencia por minuto, la plataforma de operaciones optimizada de la CRRC funciona con la máxima eficiencia para responder a cada una de ellas, salvando así más vidas
Las nuevas herramientas digitales de la CRRC están impulsando la eficiencia de la ayuda humanitaria y teniendo un impacto positivo.
Ahora se movilizan fondos, conocimientos y capacidad técnica, lo que evita que las sociedades con menos recursos de la IFRC se queden rezagadas.
Para agilizar las operaciones, la CRRC implementó un sistema de planificación de recursos empresariales (ERP) que aportó una nueva eficiencia a la gestión de almacenes, la coordinación de voluntarios, las compras y más. Luego se produjo un emocionante avance: un sistema de monitoreo de flotas por GPS que rastrea cada ambulancia en tiempo real, capturando datos sobre la ubicación, el comportamiento del conductor e incluso las emisiones de CO₂, y los resultados fueron extraordinarios.
En solo cuatro años, la CRRC logró una reducción del 19 % en el consumo de combustible y las emisiones, además de un ahorro del 15 % en la compra de vehículos.
Estas importantes cifras reflejan un mayor alcance de vidas, un uso más eficiente de los recursos y una reducción general de la huella de carbono.
Cuando se aprovecha el potencial de los datos en tiempo real, se combina con la nube y se respalda todo con IA, es posible anticipar cuándo las personas tendrán una necesidad.
Herramientas más inteligentes para un futuro más eficiente
En la actualidad, la CRRC sigue explorando nuevas fronteras digitales. Se está trabajando en un portal de recaudación de fondos en línea, junto con paneles de análisis en tiempo real para realizar un seguimiento del rendimiento de la campaña. Estas herramientas están ayudando a la organización a recaudar más fondos y a tomar decisiones más inteligentes y basadas en datos sobre dónde y cómo utilizarlos.
El impacto se manifiesta de forma impactante y tangible. En situaciones de crisis, la ayuda ahora llega más preparada gracias a que los voluntarios están mejor equipados y los recursos se asignan con mayor precisión.
La visión más amplia de la IFRC es igualmente sólida. Al crear una base digital resiliente, la organización está preparando su red para hacer frente a los desafíos futuros, desde desastres derivados del cambio climático hasta emergencias de salud pública, con agilidad y previsión. El uso de análisis avanzados y de IA artificial se perfila en el horizonte, lo que promete optimizar aún más la velocidad, la calidad y el impacto de los servicios humanitarios.
Para la Cruz Roja Costarricense, la transformación digital no es solo una actualización tecnológica, es una oportunidad para maximizar los recursos, fortalecer la coordinación y mejorar la eficiencia. En momentos en los que cada segundo cuenta, esta transformación permite a la institución brindar un mejor servicio a las comunidades y salvar más vidas.