La Basílica de San Pedro
noviembre 10, 2024
La fotogrametría, la IA y la conservación digital se combinan para crear un gemelo digital de la Basílica de San Pedro con miles de imágenes, lo que permite a los visitantes explorarla en detalle desde cualquier lugar del mundo.
Situada en la Ciudad del Vaticano, la Basílica de San Pedro tiene más de 400 años de antigüedad y es una de las iglesias más famosas del mundo, venerada por su impresionante arquitectura renacentista y barroca. Arquitectos famosos como Michelangelo y Bernini contribuyeron al diseño de la iglesia, que tardó más de 100 años en construirse.
En la actualidad, La Basilica di San Pietro—una colaboración entre el el Vaticano, Iconem y Microsoft, ofrece a todo el mundo acceso completo a la iglesia más emblemática de la Ciudad del Vaticano a través de exposiciones inmersivas basadas en la IA y un sitio web interactivo.
Hacer historia
Fotografiar cada detalle de una enorme catedral histórica y unirlos todos parece una tarea abrumadora, sobre todo en menos de un mes, pero gracias a la IA es posible. Iconem, empresa líder en conservación digital con sede en París, utiliza fotogrametría avanzada e IA para crear réplicas en 3D de los monumentos históricos y de los yacimientos arqueológicos más famosos del mundo.
Andrea Louis, ingeniera de software y gestora de proyectos técnicos en Iconem, consideró que la experiencia de La Basilica di San Pietro resultaba estimulante por su magnitud y complejidad, así como por las numerosas capas espirituales, artísticas e históricas que la caracterizan. Estar dentro de la Basílica de San Pedro le dio a ella y al equipo de Iconem un conocimiento profundo del templo, lo que les permitió desarrollar nuevas formas de atraer a los visitantes al interior del espacio.
Es como investigar más de 2000 años de historia a través de un monumento único
Para crear la versión 3D de la Basílica de San Pedro, el equipo de Iconem recopiló más de 400 000 imágenes de alta resolución utilizando técnicas avanzadas de fotogrametría. Dedicaron tres semanas a escanear la basílica con diversos dispositivos, incluidos drones, cámaras y láseres, y Azure se encargó de procesar el gran volumen de imágenes recopiladas. Se realizó una copia de seguridad de estos datos y se almacenaron de forma segura en la nube de Azure, lo que permitió que los partners pudieran acceder a ellos. Después, Iconem creó un modelo 3D ultrapreciso, o un gemelo digital de la basílica. Las imágenes generadas por IA a partir de los datos de fotogrametría de Iconem mejoraron la visualización tanto del interior como del exterior de la basílica, lo que permitió a los visitantes explorar cada detalle intrincado desde cualquier parte del mundo.
Darle vida gracias a la IA
Microsoft proporcionó la tecnología de IA necesaria para procesar y analizar la gran cantidad de datos de fotogrametría de Iconem utilizados para crear el gemelo digital de la Basílica de San Pedro. AI for Good Lab de Microsoft aportó herramientas avanzadas que perfeccionaron el gemelo digital con una precisión milimétrica y utilizó la IA para ayudar a detectar y trazar vulnerabilidades estructurales, como grietas y baldosas que faltaban. El Vaticano supervisó la colaboración, garantizando la conservación de la basílica como lugar de gran importancia cultural, espiritual e histórica de cara al futuro.
La experiencia de toda una vida
En noviembre de 2024, antes del Año Santo Jubilar 2025, tanto la exposición pública como las plataformas digitales de la Basílica de San Pedro estarán a disposición de todos para que puedan verlas y disfrutarlas en la exposición Pétros enì. El Año Santo Jubilar se celebra cada 25 años como un año de gracia y peregrinación en la Iglesia católica romana. Durante este tiempo, se anima a los católicos a realizar una peregrinación a Roma, donde pueden participar en ceremonias y eventos religiosos, y centrarse en la renovación espiritual. «Peregrinos de la esperanza» es el lema del Año Santo Jubilar 2025.
La exposición Pétros enì ofrecerá a los 35 millones de peregrinos que visitarán Roma una experiencia presencial y envolvente única en la vida, y también permitirá a más de mil millones de católicos que no puedan realizar el viaje sentirse parte de ese momento.
En definitiva, este proyecto nos permite redescubrir lo que nos hace plenamente humanos y nos conecta a todos.