El clima de Delhi es extremo. El invierno envuelve la zona en una densa niebla y aire frío. La temporada de monzones trae lluvias torrenciales, que a menudo provocan que el río Yamuna se precipite hacia las aldeas y los valles cercanos. Sin embargo, el verano es el más intenso. Un calor insoportable cubre la ciudad de abril a junio. En este periodo, la temperatura comienza a subir con ferocidad.
95° F/35° C… 110° F/43° C… 120° F/48° C…
Nadie acepta que las olas de calor sean una amenaza. Dicen: «Hace calor en todas partes, ¿qué tiene de especial nuestra zona?» Sin embargo, cada día las personas sufren insolación, diarrea, deshidratación e incluso quemaduras solares tan graves que sus rostros se vuelven irreconocibles.
Incluso la llama más pequeña, como una vela o el fuego de un horno, arde durante días. Nunca se apaga. Es una emergencia, pero muchos no lo ven así. Porque no pueden verlo en absoluto.
Como desastres, los ciclones llaman la atención. Puedes sentir su furia físicamente. El viento destroza casas. El agua de las inundaciones se tragan pueblos enteros. Pero el calor es invisible. Y para Rinki Gupta, por eso es tan peligroso.
El gobierno aconseja a las personas que permanezcan en el interior durante el pico abrasador del sol, desde las 12.00 h hasta las 15.00 h. Pero los conductores de bicitaxis, los trabajadores de la construcción y otros jornaleros no pueden sacrificar las ganancias de un día. Además, para los millones de personas que residen en las viviendas densamente pobladas de Delhi, las temperaturas en el interior de sus casas de hojalata son aún más altas que en el exterior.
Son los que preocupan a Rinki. Porque, aunque son los que corren mayor riesgo de contraer enfermedades y muertes relacionadas con el calor, son los que menos apoyo reciben.
Por eso los ayuda.
La motivación de Rinki es personal
Durante gran parte de sus primeros años de vida, ella y su familia lograron salir adelante a pesar de la inequidad y el clima extremo. Al crecer en Bihar, una pequeña aldea en el este de la India fronteriza con Nepal, lidiar con el desastre era simplemente parte de la vida.
Teníamos que evacuar a la azotea con toda nuestra comida. A veces, nos quedábamos meses hasta que el agua retrocedía.
Pero, en lugar de entrar en pánico cada vez que ocurría una inundación, su familia se preparó. «Escuchábamos desde el pueblo vecino que el agua llegaría en un día. Entonces, mi abuelo recogía el gehu (trigo), los granos de arroz y otras raciones secas y los ponía en el tejado de antemano. Usábamos aceite de queroseno para encender diyas (lámparas de aceite) y hacíamos nuestras propias velas en casa. Lo hicimos todo con antelación para que no nos afectaran las inundaciones».
El espíritu de resiliencia echó raíces en Rinki y permaneció con ella incluso después de mudarse de Bihar a Delhi para casarse. Allí, su suegro impulsó su educación y la ayudó a darse cuenta de lo que a ella y a su familia les faltaba en Bihar: apoyo. «Cuando empecé a recibir apoyo en la vida, fue cuando me di cuenta de que otros no lo estaban recibiendo. Me hizo querer lograr un cambio positivo en la vida de otras personas».
Desde aquel momento, se comprometió a hacerlo. Primero, trabajando como maestra y ayudando a educar y empoderar a las mujeres. Después, como trabajadora social, protegiendo las necesidades de las tribus de la India. Y ahora, como gestora de proyectos en SEEDS, donde pone su perseverancia y su pasión a disposición del bien social.
Defender a los más vulnerables
En esencia, SEEDS (Sociedad de Medio Ambiente Sostenible y Desarrollo Ecológico) es una organización sin fines de lucro de gestión de desastres que utiliza la tecnología para ayudar a las personas vulnerables a fortalecer su resiliencia a largo plazo contra el cambio climático. Cofundada en 1994 por el Dr. Anshu Sharma y el Dr. Manu Gupta, SEEDS siempre ha velado por las personas «invisibles», como las que viven en aldeas remotas o zonas de bajos ingresos, cuyas necesidades suelen ignorarse cuando los gobiernos elaboran planes de respuesta ante desastres.
Inicialmente, SEEDS se orientó al socorro en casos de desastre, como la reconstrucción de escuelas después de un terremoto o la coordinación de la ayuda para las personas desplazadas por las inundaciones. Pero se dieron cuenta de que no bastaba con reaccionar ante los desastres. Necesitaban prepararse para ellos.
En 2018, SEEDS recibió una subvención de Microsoft AI for Humanitarian Action. Como parte de la subvención, SEEDS trabajó con Microsoft para desarrollar un modelo de IA que pronosticase a quién es más probable que afecten más los desastres. El modelo, denominado Sunny Lives, funciona de la siguiente manera: una vez que se ha predicho la trayectoria de un desastre, Microsoft AI combina imágenes satelitales y datos meteorológicos hiperlocales para crear mapas de las áreas afectadas. Posteriormente, calcula las puntuaciones de riesgo para cada hogar dentro del área en función del material de su techo.
Por ejemplo, si un ciclón azota una aldea costera de Odisha, las casas compuestas de barro, ramas u hojas de palma obtendrán una puntuación más alta que las de hormigón o ladrillo. Con esta información granular de la IA, SEEDS puede coordinar sus esfuerzos en torno a las personas que más necesitan ayuda.
A continuación, despliegan equipos sobre el terreno para reunirse con las personas de alto riesgo y encontrar soluciones a corto plazo, como la evacuación de las personas cuyas chozas no sobrevivirán al ciclón, y a largo plazo, como reforzar las casas con materiales duraderos para resistir el próximo aluvión.
Como explica Rinki, el trabajo de SEEDS «ayuda a las personas a ejercer su derecho a la vida y a la dignidad».
Rinki (señalando) y sus colegas de SEEDS miran un mapa creado por Microsoft AI para identificar los hogares con más probabilidades de experimentar temperaturas severas.
Antes de SEEDS, Rinki no sabía nada sobre IA. Ahora, es vital para su trabajo.
«Solo en el este de Delhi, la población es de unos 2 millones. No puedo encuestar físicamente a cada persona para averiguar quién necesita más ayuda. Por eso confiamos en la IA», explica.
A medida que se acerca la temporada de olas de calor, el equipo técnico de SEEDS envía a Rinki y a otros activistas de la comunidad mapas codificados por colores de las casas ubicadas dentro de las áreas afectadas.
Rinki utiliza estos mapas para priorizar la divulgación, pero también para demostrar que el riesgo de calor es real. Según ella, «muchas personas no creen que estén en peligro. La IA nos da pruebas. Usamos copias impresas o nuestros teléfonos para mostrar que sus hogares están en la zona roja y que están en riesgo».
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Este enfoque basado en la evidencia ayuda a Rinki a generar confianza entre las comunidades para que acepten recibir apoyo. A veces, se produce en forma de atención inmediata, como recibir atención médica para un golpe de calor o deshidratación. Otras veces, y lo que Rinki encuentra más alentador, es la creación de estrategias de mitigación del calor a largo plazo, que se convirtieron en el tema de un concurso copatrocinado por Microsoft y SEEDS.
«Inicialmente, el concurso Beat the Heat comenzó con el objetivo básico de llegar a la mayor cantidad de personas posible para solicitarles ideas para reducir el calor. Pero recibimos más de 14.000 propuestas innovadoras de personas de todas las edades. ¡Nos sorprendió gratamente!», explica.
Se enteró de que los agricultores de la región de Yamuna Khadar estaban forrando sus techos con semillas de mijo y rociándolos con agua. Otros cubrieron sus techos con barro y cultivaron verduras como espinacas, tanto para enfriar sus hogares como para proporcionar alimentos frescos. Y una mujer llamada Razia descubrió que colocar capas de sacos de yute y esteras de bambú sobre el cobertizo de hojalata en el que vivía redujo la temperatura en casi 4 °C.
«Son soluciones prácticas y rentables. Si las personas ven que sus vecinos o amigos adoptan estas prácticas, es más probable que lo hagan ellos mismos. Se convierten en pioneros de la comunidad y ayudan a concienciar mejor de lo que podríamos hacerlo solos», afirma Rinki.
Cómo la adaptación de un tejado puede enfriar una casa
Los ingeniosos miembros de la comunidad cubren sus tejados con diferentes materiales para reducir la temperatura en el interior, a veces hasta 4 °C.
Plantar semillas
Hasta ahora, SEEDS ha llegado a más de 6.000.000 de personas en toda la India. Con su potente combinación de IA innovadora, ingenio humano y pasión, están en camino de ayudar a millones de personas más. Para 2030, esperan llegar a 315 millones de las personas más vulnerables que viven en las zonas de alto riesgo climático de la India, ayudándolas a sobrevivir, adaptarse y prosperar.
También planean ampliar su tecnología y sus redes de voluntarios más allá de la India, concretamente a otros países asiáticos propensos a los desastres. Pero la belleza del modelo de SEEDS es que puede funcionar en cualquier lugar. Solo necesitas IA y gente apasionada como Rinki.
En los más de 15 años que Rinki ha trabajado en el sector social y humanitario, es probable que haya ayudado a cientos de personas. Miles incluso. Pero está lejos de terminar. «Soy solo una de los muchos activistas de SEEDS que trabajan en toda la India ayudando a las personas a prepararse y fortalecer su resiliencia contra el cambio climático. Porque, cuanto más preparados estemos antes de un desastre, más vidas podremos salvar durante y después. Quiero que las personas sepan que pueden hacer algo más que sobrevivir, que pueden vivir una vida mejor».
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